Granola casera de avena con miel y frutos secos

Otro de mis últimos mejores descubrimientos culinarios ha sido la granola casera. En concreto, la granola casera que hoy quiero compartir con vosotros. Una granola que sabe realmente a miel (¡¡me chifla!!), con una textura suave y que contiene una cantidad ingente de frutos secos (lo cual, me rechifla aún más).

Hasta la fecha, esta es mi receta de granola favorita y quería compartirla con vosotros sin remedio. No es la receta más ortodoxa, pues es mi granola, conseguida a base de ensayo-error, pero está increíblemente deliciosa. Me encanta sobre todo porque resulta ideal para acompañar mi tacita de kéfir matutina. Y es que desde hace unos cuatro años, consumo kéfir a diario. Por aquel entonces, recibí unas muestras de productos de Kefiralia, di vida a sus nódulos de kéfir de leche, y desde ese día aquí sigue con nosotras y ya es uno más de la familia (en este post os hablo de cómo hacer kéfir de leche en casa). Pues bien, el kéfir -hablo del que alimentamos el casa-, resulta un poco bastante ácido. Su acidez aumenta con el paso de los años, al igual que su textura, que se va volviendo más espesa. A mí me gusta así hasta el punto de llevar años consumiéndolo sin agregarle ningún endulzante, pero confieso que algunas mañanas no me apetecía lo más mínimo, se me hacía bola y me lo acababa tomando como una purga, de un solo trago. Hasta el día que se me encendió la bombilla: añadir cereales, muesli o algo, lo que fuera que contrarrestara la acidez.

Probé con avena sola, pero no me acababa de convencer. Seguía resultando igual de ácido. Y, para colmo, me demoraba más tiempo en tomarlo, pues tenía que ir cucharadita a cucharadita, sin que resultara especialmente atractivo.

Días más tarde, probé a agregarle una pizca de miel y unas almendras tostadas. Y ahí mi cerebro hizo "click". ¡Lo tenía! ¡Granola con miel y frutos secos tostados!

Tras unos pocos intentos, llegué a la mezcla de avena, miel, frutos secos y frutas deshidratadas que hoy comparto con todos vosotros. Ya la he hecho en dos ocasiones (la cantidad que horneo y que os detallo en este post me dura un montón de tiempo en un recipiente de cristal con cierre hermético), y me flipa. Y he logrado reconciliarme con el kéfir, pasar de beberlo como una purga a disfrutar, saborear y paladear ese momento cucharadita a cucharadita. 


Como tip para ahorrar tiempo, me lo preparo la noche anterior: Lleno mi vasito de kéfir, le añado encima un par de cucharadas generosas de granola, lo tapo con film y lo dejo dentro del frigorífico hasta la mañana siguiente. De esta manera, la avena que queda en la parte de abajo se empapa del kéfir y queda tipo porridge. La de arriba se mantiene crujiente y la mezcla de texturas resulta súper agradable.

¡Os animo a probarla y me contéis qué os ha parecido!


Granola casera de avena con miel y frutos secos:

INGREDIENTES

  • 180g de copos de avena 
  • 100g de miel de flores
  • 30g de mantequilla
  • 1/2 cucharadita de vainilla en pasta
  • Un buen pellizco de sal
  • 30g de semillas de girasol
  • 70g de arándanos deshidratados
  • 70g de pasas (yo puse oscuras y amarillas)
  • 50g de nueces peladas
  • 50g de almendras crudas enteras 

PREPARACIÓN

  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. En una bandeja de horno cubierta con papel vegetal extendemos la avena, las nueces y las almendras. Introducimos dentro del horno y cocinamos 12 minutos a 180ºC, removiendo unas tres veces durante el asado para que se tuesten de forma homogénea. Reservamos.
  3. Por otra parte, en un recipiente apto para el microondas, mezclamos la mantequilla y la miel. Calentamos juntas hasta que la mantequilla se funda.
  4. Agregamos la vainilla y la sal. Mezclamos bien.
  5. Picamos los arándanos y las pasas y los mezclamos con las pipas de girasol en un bol amplio. Añadimos dentro la avena tostada, las nueces, las almendras y la mezcla de miel y mantequilla. Removemos muy bien para que todo se impregne de la miel. 
  6. En una bandeja apta para horno o en un molde (yo uso un molde de unos 25cm de largo), previamente engrasado, extendemos la mezcla anterior. Horneamos 15-18 minutos a 180ºC.
  7. Dejamos enfriar dentro del molde. A continuación, trasladamos la preparación a una tabla y la desmenuzamos y la introducimos dentro de un recipiente hermético de cristal.


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