lunes, 28 de octubre de 2019

Torta tenerina (y una decepción)


Ya estoy aquí. Después de una breve ausencia, ya me tenéis de nuevo con otra recetuqui. Seguimos en Italia (reposteramente hablando, entendedme) en concreto, en la ciudad de Ferrera, de donde es típico el pastel de chocolate que tenéis en vuestras pantallas.

Si os entusiasmó tanto como a mí la receta anterior: la tarta caprese de chocolate blanco, estoy segura de que la torta tenerina no os va a defraudar. Un pastel de chocolate negro, con un interior húmedo, tierno y esponjoso y una capa superior compuesta por una fina corteza hiper crujiente.

Súper fácil de preparar, estoy segura de que se convertirá en una de vuestras tartas de chocolate favoritas.




Y antes de continuar con la receta, ya que os lo he adelantado en el título de este post, me gustaría aprovechar este espacio para contaros una de mis mayores decepciones en estos dos años que llevo con mi negocio pastelero en marcha. Me parece casi obligatorio contar mi experiencia (aunque llegue a cuatro personas y media) y alertar a algún otro incauto/confiado que pueda caer en esta trampa.

Si a alguien no le interesa lo más mínimo, que haga scroll, y baje a la receta, que es infinitamente más dulce que lo que voy a escribir a continuación.

Si me seguís en Instagram o seguís la página de Facebook de mi pastelería, sabréis que el miércoles de la semana pasada asistí a un curso de pastelería con Sergi Vela. Tuve que informar de que por ese motivo la tienda estaría cerrada durante todo el día. 

Pues bien, acudí súper ilusionada y con muchísimas ganas. Cuando me lo ofrecieron por teléfono (desde la empresa Formacon) me lo pusieron por las nubes. Al ver que yo dudaba, me aseguraron que durante esas ocho horas elaboraríamos de manera individualizada (me recalcaron específicamente que cada uno haría lo suyo) una serie de postres de restauración siguiendo en todo momento las directrices del profesor. Una descripción que me cuadró con el precio desorbitado que me pedían: 250 euros. Y me animé. Vaya que si me animé.

Como seguro que intuis, el curso no transcurrió según lo prometido. Estuvimos cinco horas de pie, en una sala enorme de la Escuela de Hostelería de Salamanca, observando cómo el pastelero ensamblaba ingredientes y construía siete platos distintos con ellos. Todas, absolutamente todas las elaboraciones las trajo ya preparadas. Tan solo hizo demostraciones de cómo atemperar chocolate, semimontar nata, montar merengue, deshilachar masa kataifi y calentar cremas al baño María (esas que traía ya hechas y envasadas al vacío).

Otro dato que me demuestra un importante problema de falta de organización por parte de la empresa que lo organizó (repito: Formacon), fue que por teléfono se me comunicó que no tendríamos que llevar delantales y/o chaquetillas, ya que en la Escuela habría material para todos. Pues bien, parece ser que allí no contaban con ello, hasta el punto de sorprenderse de que pidiéramos algo para cubrirnos y finalmente nos improvisaron unos delantales de un solo uso. Tras hablar con otros asistentes, me llamó poderosamente la atención que a unos sí se les informara de que llevasen uniforme, mientras que a otros se nos dijera rotundamente que no.

Finalmente me fui a casa con un recetario con elaboraciones que difícilmente podré poner en práctica, tanto por falta de tiempo como de medios. Y es que yo contaba con tener la posibilidad de elaborar in situ esas recetas, aunque hubiera sido una sola. Soy consciente de que siete platos con una decena de elaboraciones distintas cada uno sería imposible prepararlos en una única jornada, pero a mí tampoco se me informó previamente de cuáles ni cuántas recetas íbamos a "ver" hacer. Y lo pedí.

Posteriormente, chafardeando la cuenta de Instagram de esta empresa, di con el cartel promocional de este curso. Y me llevé otra grata sorpresa (véase la ironía): Leo que nos darán un diploma que acredita las ocho horas de formación (¿¿¿Ocho horas???). A día de hoy, aún no he visto el diploma ni me han respondido al mail en el que lo solicito. Tampoco he recibido ningún tipo de respuesta a mi queja, ya que antes de contarlo por aquí he intentado ponerme en contacto con esta empresa.

En definitiva, que me siento bastante defraudada con Formacon. Intentaré por todos los medios poner en práctica alguna idea de las que vimos para sentir que no he tirado a la basura 250 euros. Y es que por mi condición de autónoma sin empleados no contaba con la bonificación del 100% que intuyo sí tenía la práctica totalidad de los asistentes, por lo que puedo entender que les diera un poco igual ir allí a perder el tiempo sabiendo que no iban a aprender nada. No les dolía el bolsillo como a mí.

Por último, quiero que quede claro que el pastelero que impartió el curso, así como la Escuela de Hostelería de Salamanca, bajo mi punto de vista, no tienen culpa de nada, toda la responsabilidad ha sido de la empresa Formacon, que me ofreció algo que no tenía nada que ver con lo que finalmente iba a ser.

Y después de haber leído esta tremenda chapa, os merecéis este pastelazo. Ahí va:



Torta tenerina:
Receta de tuovolartegusto.it

INGREDIENTES (para un molde de 20-22cm)

  • 200g de chocolate negro para postres
  • 100g de mantequilla
  • 150g de azúcar blanquilla
  • 3 huevos M, separadas las claras de las yemas
  • 50g de harina tamizada
  • 3 cucharadas de leche
  • Una pizca de sal
  • Cacao en polvo, para espolvorear la superficie del pastel


PREPARACIÓN

  1. Precalentamos el horno a 170ºC.
  2. Comenzamos fundiendo juntos en el microondas la mantequilla con el chocolate, a golpes de 20-30 segundos, y removiendo cada vez. Dejamos templar.
  3. A continuación, montamos las claras con una pizca de sal. Cuando estén espumosas, agregamos la mitad del azúcar, y montamos hasta que estén firmes.
  4. Por otra parte, batimos las yemas con el resto del azúcar. Añadimos al chocolate fundido, y mezclamos con una espátula.
  5. Incorporamos la harina y la leche.
  6. Por último, integramos las claras con movimientos envolventes.
  7. Vertemos la masa dentro de un molde engrasado y con la base cubierta con papel vegetal, y horneamos 30 minutos a 170ºC. Dejamos enfriar por completo antes de desmoldar, y servimos espolvoreada con cacao puro en polvo.



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