Focaccia con cebolla caramelizada, manzana y Nueces de California


Hoy se cumple un mes desde que publiqué las kleichas, unas pastas iraquíes rellenas de dátiles y nueces. ¿Las recordáis? Las preparé como agradecimiento a Nueces de Califonia, por el lote de sus productos que me había hecho llegar a casa unos días antes. Una receta dulce con aromas de azahar, cardamomo y azafrán. 

En esta ocasión, para aprovechar otra parte de ese lote de sus ricas nueces, he elaborado una receta salada. Una variedad de pan plano. Mi pan preferido. La focaccia. Pero antes de continuar con la receta, un poquito de historia...



Tradicional dentro de la cocina italiana, el origen de este pan tan aromático se remonta al siglo III, en la época de la Grecia Clásica. Por lo visto, era bastante popular entre los griegos, quienes no solo lo cocinaban casi a diario, sino que era consumido por sus tropas. De hecho, se cree que la receta llegó a Italia a través de los militares griegos, quienes trasmitieron su conocimiento a los romanos. Llevado de vuelta por los soldados imperiales, la focaccia fue tomando uso en la población italiana .Probablemente por lo barato de sus ingredientes y lo fácil de producir, le daba acceso a ser consumido por la población más humilde del país. Y es que se elabora de una manera muy sencilla, y no necesita una larguísima fermentación ni un amasado prolongado. 



Como os digo, es mi pan favorito por encima de cualquier otro. Adoro su sabor, lo fácil y rápida que es su elaboración, el excelente resultado que se obtiene siempre, así como la versatilidad que nos ofrece a la hora de combinar y mezclar ingredientes, aromas y sabores. Aunque lo más habitual es que la superficie se recubra con hierbas aromáticas, como el romero, un buen chorro de un buen aceite de oliva virgen extra y sal gruesa, también es fácil encontrar focaccias con aceitunas, tomates secos, pasas, cebolla caramelizada (como la que hoy nos ocupa), champiñones...y un larguísimo etcétera de ingredientes más sobre su superficie.



Confieso que en esta ocasión se me ha ido bastante la mano a la hora de añadirle cosas. Os prometo que ha sido la focaccia a la que más ingredientes le he añadido. No sé si por el hecho de saber que la iba a publicar en el blog, pero cuando miro las fotos, observo que no ha quedado ni un solo hueco de masa por cubrir.

Cebolla...

Manzana...

Queso...

Romero...

Nueces...

Por poco le añado toda la despensa ^_^.


Focaccia con cebolla caramelizada, manzana y Nueces de California:

INGREDIENTES

- Para la masa:

  • 250g de harina de fuerza
  • 4g de levadura deshidratada de panadería
  • 5g de sal marina
  • 5g de azúcar
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 150mL de agua tibia


- Para el topping:

  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (y un poco más para rociar sobre la masa)
  • 1 cebolla morada
  • 2 cucharadas de azúcar moreno
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 40g de Nueces de California
  • Media manzana Golden
  • Unos 20-30g de queso Cambozola o similar
  • Sal marina en escamas


PREPARACIÓN

- Para la masa:

  1. En el bol de la amasadora, mezclamos ligeramente la harina, la levadura y la sal. Hacemos un hueco en el centro y vertemos el agua, el aceite de oliva y el azúcar. Mezclamos a velocidad mínima para obtener una masa muy suave. 
  2. Cuando estén todos los ingredientes mezclados, comenzamos el amasado, que será de unos 10 minutos a velocidad baja. En el momento en que tengamos una masa muy elástica, formamos una bola, la colocamos en el fondo del bol, cubrimos el bol con papel film o un paño de cocina, y dejamos levar de una hora a una hora y media o hasta que la masa haya doblado su volumen. 


- Para el topping: 

  1. Mientras la masa fermenta, vamos haciendo la cebolla caramelizada. Para ello, cortamos en finas rodajas la cebolla y la cocinamos en una sartén con dos cucharadas de aceite de oliva. La pochamos durante unos 8 minutos a fuego lento o hasta que veamos que se ha ablandado. Agregamos el azúcar y el vinagre,y cocinamos, removiendo, durante un minuto más o hasta que el azúcar se haya disuelto y la mezcla tenga una apariencia pegajosa. Dejamos enfriar.
  2. Cortamos la manzana en rodajas finas (con la piel y desmenuzamos el queso.


- Seguimos con la masa y horneado:

  1. Pasado el tiempo de la primera fermentación, desgasificamos la masa y la pasamos directamente a nuestra placa de horno cubierta con papel vegetal. 
  2. La estiramos con los dedos, procurando no aplastarla demasiado y que pierda demasiado aire. Con los dedos, hacemos unos agujeros por toda la masa.
  3. A continuación, la rociamos con aceite de oliva virgen extra y repartimos por la superficie la cebolla y los trocitos de manzana. Colocamos las nueces y el queso desmenuzado. Por último, la sazonamos con unas escamas de sal. Cubrimos la bandeja con papel film y dejamos que la masa vuelva a fermentar durante unos 45 minutos más. 
  4. Precalentamos el horno a 220ºC.
  5. Cuando nuestra focaccia haya doblado su volumen, la destapamos, la rociamos con más aceite de oliva virgen extra y la horneamos de 20 a 25 minutos a 220ºC o hasta que esté crujiente y doradita.
  6. Tras el horneado, con cuidado, la pasamos a una rejilla para que enfríe, la cortamos en cuadrados grandotes y la servimos templada o a temperatura ambiente.


¡¡Un besazo!!

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