Sobre mí

¡Hola a todos!

Me llamo Elena, tengo 28 años y vivo en Salamanca.


 
Apasionada por la cocina en general y por la repostería en particular, en enero del año 2011 decidí abrir este blog con la intención de compartir con el mundo todas las recetas que iba probando y, por supuesto, me gustaban. En un principio, se trataba de recetas sanas y mega sencillas. Dulces y saladas. Pero, poco a poco, el blog -como yo- ha ido evolucionando y mostrando ese cambio. Ahora predomina la repostería (¡he descubierto que me encanta y me hace hiper feliz!) y los pasteles salados (el punto fuerte de mi madre, quien colabora de vez en cuando con aportaciones de lo más deliciosas). 

Cuando empecé con esto no tenía ningún tipo de formación culinaria ni repostera. Hasta hace poco tiempo he sido 100% autodidacta. De ahí que no posea muchos conocimientos técnicos. Durante todo este tiempo tan solo he sido una aficionada que disfrutaba cocinando y horneando todo tipo de dulces, y compartiendo con quien lo quisiera leer este hobby que le llena tanto.

Y es que mi formación académica no tiene nada que ver con la gastronomía. Soy periodista (una de las profesiones más bonitas del mundo) y community manager. Tengo un máster en Evaluación y Gestión del Patrimonio Cultural (un máster de verdad, oficial, con sus trabajos presentados, defendidos y evaluados) y cuento con un título de Experta en Marketing y Comunicación de Moda y Lujo. Además, he trabajado como redactora en diversos medios de comunición locales y gastronómicos.

En 2016, con el fin de conocer con más profundidad el mundo de la pastelería, me titulé como Experta en Pastelería Profesional por la Escuela de Hostelería de Sevilla. Ese fue el pistoletazo de salida para lo que en 2017 se convertiría en una realidad: LLEBRÉS repostería. Ese año me embarqué en la aventura más arriesgada de mi vida. Decidí dejar el trabajo como redactora, y dedicarme por entero a mi afición. Después de un año de trámites, papeleo, reformas, más trámites, más reformas y más trámites, el día 1 de noviembre de 2017 arranqué mi propio negocio, una pequeña pastelería en el centro de Salamanca, donde elaboro a diario pasteles, tartas y dulces, y donde la gente puede llevarse a su casa o degustar in situ mis elaboraciones acompañadas de un café o una infusión.


Ha pasado más de un año desde que arrancó esta locura, y la verdad es que no puedo estar más contenta con la acogida que ha tenido mi negocio. Es una satisfacción inmensa la confianza que la gente deposita cada día en mí y en mis tartas. Es un trabajo agotador y extenuante, pero es un cansancio que queda sobradamente recompensado con las caras de felicidad de quienes compran mis pasteles.


 
Y ahora que la repostería ha pasado de ser mi afición a mi profesión, os aseguro que también hago otras cosas en mi tiempo libre, aunque a veces me las veo y me las deseo para sacar un hueco. Un lugar destacado en esta lista lo ocupa la natación, la practico todas las mañanas, sin excepción, antes de acudir a la pastelería. Si me seguís en Instagram, también sabréis que me encanta leer (sobre todo, novela negra/thriller policiaco), y que desde hace unos tres añitos, me he propuesto el reto de leer, al menos, doce libros al año (un objetivo que estoy cumpliendo con creces). Aunque apenas saco tiempo para ello, adoro tejer amigurumis (muñecos de lana tejidos con la técnica del ganchillo). Confieso que mientras hago cualquier actividad tengo la necesidad de estar escuchando música (fundamentalmente rock). Y, como una no deja de ser blogger, como seguro que hace casi la práctica totalidad de los blogueros de cocina, otra de mis aficiones es comprar cacharritos cuquis, pañitos de cocina, tacitas, cucharillas, platitos y cualquier elemento de escasa funcionalidad que tenga florecitas, colorines y/o dibujos bonitos. Así mismo, me gustan la cerveza, el té y el Baileys, y soy incapaz de decir "no" a cualquier dulce con chocolate (imagino que por vivir, ahora más que nunca, rodeada de dulces, y por lo mucho que ensucia el chocolate, suelo evitarlo por todos los medios).

A pesar de haber cumplido el sueño de abrir mi propia pastelería, sigo soñando con vivir cerca de la playa (no lo dejaré de soñar por si también se cumple). Y sólo existe algo que odie por encima de todas las cosas: verme en fotos. 

Y, antes de irme, os presento a Merlín, mi perrito, con quien comparto la imagen de perfil. Tiene 14 años y es un amor.


Ahora sí, me despido. Espero no haberos aburrido en exceso y que os haya gustado saber un poquito más sobre mí.
 
Un beso muy fuerte y, como siempre, mil millones de gracias por leerme.

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