viernes, 22 de julio de 2016

Muffins de sirope de arce, coco, almendra y naranja (sin huevo)


¡Qué poco me gustó el jarabe de arce la primera vez que lo probé! No os podéis hacer una idea del repelús que me produjo. 

Fue en el colegio, y yo tendría unos 13 años, más o menos. A modo de intercambio, una decena de alumnos procedentes de Estados Unidos acudieron a nuestro centro durante una o dos semanas. Si la memoria no me falla, estos alumnos hicieron varias presentaciones de algunas de las costumbres del país. Entre otras cosas, hablaron del sirope de arce. Para probarlo, nos sirvieron un poquito en unos vasos de plástico. Sólo un sorbo. Lo justo para captar el sabor. 



No sé si la culpa fue de aquel vaso, de la marca de aquel sirope (no recuerdo de dónde salió) o de mí, que quizá me imaginaba un dulce parecido a la miel, y me encontré con un liquiducho ralo, de color parduzco, insulso y nada aromático -todo lo contrario a la miel de flores que siempre ha estado presente en mi hogar-. Recuerdo que sólo me mojé los labios, pero fue más que suficiente para darme cuenta de que JAMÁS VOLVERÍA a probar semejante cosa. Puajjjj!!!



Nunca se puede decir JAMÁS tan a la ligera. Una década después de mi desencuentro con el jarabe de arce, compré una de esas jarritas tan monísimas en las que nos lo presentan, con la intención de utilizarlo algún día como ingrediente secundario en alguna receta. Vamos, que lo compré por si acaso.

La primera vez que lo usé fue a modo de glaseado, para unos rollitos hojaldrados rellenos de nueces pecanas. Fue tan pequeña la cantidad que utilicé que no sé si aportó algo a la masa (comprended mi temor a usar más de la cuenta, y poner en riesgo esos bollitos tan exquisitos). 

No lo volví a utilizar hasta que hice mis primeros pancakes. Viendo que la masa era como una esponja, que iba a absorber cualquier líquido, me armé de valor, y vertí un buen chorro sobre el plato. 



Mi sorpresa fue mayúscula. Después de lo poco que me gustó aquel día en el cole, más de diez años después, ¡¡sabía bueno!! Y mejoró, con creces, la masa de los pancakes. Increíble.

Animada por semejante descubrimiento, hice los muffins que veis en vuestras pantallas. Son sin huevo, en su lugar, llevan sirope de arce. Y coco, y naranja, y almendra... 

Son densos, pero a mí me han parecido muy ricos. Ideales para el desayuno.




Muffins de sirope de arce, coco, almendra y naranja (sin huevo):
Receta adaptada de Vegan Divas Cookbook

INGREDIENTES (para 8-10 muffins)

  • 177g de harina
  • 58g de almendra molida
  • 70g de semolina 
  • 56g de azúcar moreno
  • 2 cucharaditas de levadura química en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 100g de sirope de arce
  • 121g de zumo de naranja
  • La ralladura de una naranja
  • 1 y 1/2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 42g de almendras ligeramente troceadas
  • 21g de coco rallado


PREPARACIÓN 

  1. Precalentamos el horno a 180ºC.
  2. En un bol amplio, mezclamos la harina, la almendra molida, la semolina, el azúcar, la levadura y la sal. Hacemos un hueco en el centro, y vertemos dentro el sirope de arce, el zumo de naranja, la ralladura y la vainilla.
  3. Poco a poco mezclamos suavemente los ingredientes hasta que se integren. Por último, añadimos las almendras troceadas y el coco rallado, y volvemos a mezclar con suavidad, lo justo para que se repartan por toda la preparación.
  4. Repartimos la masa entre diez cápsulas de papel y horneamos durante unos 14 minutos a 180ºC. Una vez horneados, los dejamos enfriar por completo sobre una rejilla. 


¡Un besazo! 

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