sábado, 19 de marzo de 2016

Cheesecake de chocolate blanco con relleno de fresas naturales



¡Estoy felicísima! 

Me siento una bloguera de verdad.

Repaso las imágenes de mi cámara de fotos y veo que ¡tengo un montón de nuevas recetas para compartir con vosotros! 

Durante este tiempo, y entre hornadas fallidas de macarons, mi cabeza no ha dejado de dar vueltas a miles de ideas dulces. Y con mis manitas he llevado a cabo alguna que otra de estas azucaradas maldades que ocupaban mi mente.




La de hoy no es que sea precisamente original. De hecho, no es más que una adaptación del cheesecake de chocolate blanco con plátano y dulce de leche que subí la semana pasada, pero no he podido resistirme a sentarme frente al ordenador (por el momento, sigue funcionando sin sobresaltos) para publicarla esta misma tarde, sin ni siquiera haberla digerido. No quería tardar más, fundamentalmente por la decoración de Pascua: unos pollitos que compré hace un par de semanas en una nueva tienda que casualmente encontré al pasear, y el clásico huevo de chocolate que me regala mi madre cada año desde que tengo uso de razón. 



No me negareis que los pollitos son una verdadera cucada. Llevaba con ganas de comprarlos desde hace un montón de tiempo, y desgraciadamente no daba con ellos. Hasta este año, y de la manera más tonta. Por casualidad. 




Eso sí, fue verlos y lanzarme a por una cajita como si no hubiera mañana. Me contuve de exteriorizar mi emoción más allá de la cara de satisfacción, sorpresa y felicidad extremas. Me limité a agarrar la cajita y dirigirme como una flecha a pagar. Fue tal mi alegría, que mis ojos no pudieron observar el resto de elementos y cacharritos varios que ocupaban los innumerables pasillos y estanterías. Miraba todo pero no veía nada. Mi cerebro sólo pensaba en que ¡¡ya tenía pollitos para decorar recetas de Pascua!! ^_^




Cheesecake de chocolate blanco con relleno de fresas naturales:
INGREDIENTES 
- Para el relleno de fresas:

  • 500g de fresas o fresones 
  • 5 cucharadas de azúcar blanquilla

- Para la base:

  • 230g de galletas tipo Digestive
  • 65g de mantequilla fundida

- Para la crema de queso:

  • 700g de queso crema
  • 240g de nata líquida para montar
  • 280g de chocolate blanco fundido
  • 80g de azúcar
  • 3 huevos L
  • 40g de harina
  • la ralladura de un limón

- Para la cobertura:

  • 130g de nata líquida para montar 
  • 3 cucharada de icing sugar o azúcar glas 
  • 50g de queso crema



PREPARACIÓN 

  1. Comenzamos elaborando con antelación el relleno de fresas. Para ello, lavamos y limpiamos las fresas. Las troceamos y las ponemos a calentar en un vaso junto con el azúcar. Removemos de vez en cuando para que vayan soltando el agua. 
  2. Dejamos que la mezcla reduzca a fuego medio-alto durante unos 20-25 minutos, removiendo de vez en cuando para evitar que la preparación se pegue en el fondo del cazo. Dejamos enfriar y conservamos en el frigorífico hasta que vayamos a preparar la tarta (hasta 3 días antes).
  3. Cuando el relleno esté refrigerado, comenzamos con el cheesecake: Precalentamos el horno a 140ºC y trituramos las galletas y las mezclamos con la mantequilla fundida. Cubrimos con esta mezcla la base de un molde desmontable de 20-22cm de diámetro. Reservamos.
  4. En un bol amplio, mezclamos el queso con la nata semi montada.
  5. En un cuenco pequeño, batimos ligeramente los huevos con el azúcar, y lo añadimos al queso. Agregamos la harina tamizada, la ralladura de limón y, por último, el chocolate blanco fundido (y tibio).
  6. Vertemos la mezcla en el molde (forrado con papel de hornear), repartimos en cinco o seis montones el relleno de fresa, y lo extendemos de manera irregular entre la crema de queso, con la ayuda de la punta de un cuchillo o el mango de una cuchara. Horneamos la tarta 1 hora y 40 minutos a 140ºC. Trascurrido este tiempo, dejamos lel cheesecake dentro del horno hasta que se enfríe. Reservamos en el frigorífico toda la noche.
  7. Al día siguiente, batimos la nata líquida hasta que esté semi montada. Añadimos el azúcar glas tamizado, y seguimos batiendo. Por último, incorporamos el queso crema y volvemos a batir hasta que no quede ningún grumito de queso. 
  8. Cuando la tarta esté fría, la desmoldamos y la cubrimos con esta crema. Decoramos con unas fresas enteras, y servimos.


¡¡Un besazo!!

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